Teresa Moreno Insertis - 73 años
Para mí ha sido un viaje muy interesante porque he visitado un lugar, Minsk, del que en España no se sabe nada. Yo me lo esperaba parecido a Ucrania y así ha sido. Son países hermanos situados en diferentes bandos de la historia y me ha gustado comprobar que la gente está triste y muy preocupada con la situación actual. Agradecieron mucho la visita de europeos. Todo ello hizo brotar en mí una corriente de simpatía inmediata.
Las clases han sido de gran calidad. Hemos tenido una profesora magnífica, llamada Irina Shilova. Y me han gustado mucho las ceremonias de fin de curso, la entrega de diplomas, etc. Se han portado fenomenal con nosotros.
La residencia: es básica pero las habitaciones son completas, limpias, con colchones cómodos y buena luz y ventilación, con frigorífico y baño completo. Muy buena relación calidad/precio. El comedor que hay al lado, Stolovaya, tiene comida casera muy rica.
Compras: aconsejo comprar camisas de lino bordadas. Yo las compré en el ZUM pero hay en muchos sitios. También cosméticos bielorrusos, para la eterna juventud, también muy asequibles.
El viaje está muy bien organizado, pero deja lugar a que la gente se mueva libremente y practique sus habilidades lingüísticas y de todo tipo. Jatim, el Gran Café y el péndulo de Foucault son las cosas que me vienen ahora a la mente, pero hay muchas más.
En resumen, un viaje altamente aconsejable.




